Erase que se
era, hace mucho tiempo, en un reino muy lejano vivían unos reyes que acababan
de tener una hija muy muy bella…
Siendo aún
pequeña, la reina se murió, pero antes hizo prometer a su esposo que su dulce y
bella hija se casaría cuando esta tuviera dieciocho años y que le regalara en
ese momento un collar que era de ella, era una cadenita de oro con una
virgencita, una rueca de hilar y su anillo de boda.
Muchos años
más tarde, la princesa cumplió dieciocho años y ya tenía edad para poder
casarse. Por su mayoría de edad, el padre la regalo la cadena que había llevado
su madre.
La búsqueda de un marido adecuado comenzó, pero todos eran egoístas y lo único que querían era el poder y la riqueza. La princesa no quería a esos príncipes y no había hablado nunca con ellos y no entendía porque no podía elegir a su príncipe y éste le eligiera a ella. Por eso, una noche, la princesa se escapó del castillo para encontrar a su príncipe. Cogió los tres vestidos más bonitos que tenía en su armario, uno dorado como el sol, otro plateado como la luna y el tercero brillante como las estrellas, y un abrigo que le había regalado su padre hecho con toda clase de pieles de distintos animales.
La princesa comenzó su camino, pero debía de hacerlo con cuidado, nadie sabía que se había escapado, por ello viajaba de noche y dormía de día. Un día cuando cayó la noche, la princesa se despertó y cuando iba a prepararse para continuar su viaje oyó “¡PUPURUPUPUUU!” eran los cuernos de caza, estos anunciaban que los cazadores debían de volver al palacio. La princesa se escondió y cuando salió de su escondite había muchos guardas, estos la preguntaron que quién era. La princesa no quería dar su nombre, pues pensó que si sabían quién era la podían llevar de vuelta a su castillo.
Cuando la
princesa entró en el castillo, la dieron de comer, beber y se bañó, pero cada
vez que la preguntaban su nombre ella respondía lo mismo: “me llamo toda clase
de pieles”. Como nadie sabía quién era en realidad ni de dónde
venía, la dieron trabajo en las cocinas a cambio de darla alojamiento. El
príncipe era muy amigo del cocinero y visitaba mucho la cocina. La princesa o
toda clase de pieles, como la conocían en esa corte, se fue enamorando poco a
poco de éste.
Un día, en la corte, todo el mundo estaba muy alborotado, había un baile para buscar una mujer con la que casar al príncipe. Esta fiesta era muy importante para el reino, por eso duraba tres días.
Toda clase de
pieles, quería ir al baile y conseguir que el futuro rey se enamorase de ella.
El único problema que había era que la princesa tenía que estar en las cocinas
cuando acabara fiesta para fregar y hacer el tazón de caldo caliente que el
príncipe se tomaba por las noches.
La primera
noche, la princesa se lavo y puso su vestido dorado como el sol. Cuando llegó
al baile, todos se sorprendieron, era la chica más bella de todo el baile, pero
nadie sabía quién era. El príncipe le escogió para bailar con ella y estuvieron
juntos todo el baile. Pero cuando se estaba acabando el baile la princesa tuvo
que volver a las cocinas, pero antes tenía que cambiarse. Cuando bajó a las
cocinas el cocinero ya tenía el tazón de caldo caliente preparado, la princesa
tuvo que llevárselo a su habitación y antes de entregárselo, le metió uno de
los adornos de su colgante, la medalla de la virgen.
Mientras el
rey se estaba tomando un tazón de caldo caliente encontró con la una medalla de
la virgen. El príncipe extrañado, se guardó la medalla.
Al día
siguiente, todo marchó como siempre en el castillo, pero cuando llegó la noche
y el baile iba a comenzar, toda clase de pieles se volvió a vestir, pero esta
vez con el vestido tan plateado como la luna. Cuando el príncipe la vio
aparecer quiso bailar con ella otra noche más. Pero como en el día anterior,
toda clase de pieles tuvo que marcharse. Cuando llegó a las cocinas después de
haberse cambiado, el cocinero le dijo que tenía que llevar el tazón de caldo
caliente. Cuando la princesa se lo llevó, esta vez le echo la rueca. El príncipe,
ya sospechaba de alguna chica del baile, pero aún no sabía quién podía ser. Por
eso trazó un plan.
En el tercer
día de la fiesta, todos estaban muy emocionados y cuando llegó la noche, el
príncipe estaba esperando a la misma chica con la que había estado hablando y
bailando en los dos días anteriores.
Cuando
apareció toda clase de pieles, que llevaba puesto su vestido tan brillante como
las estrellas, todos los asistentes de la corte se le quedaron mirando. El
príncipe, como todos los dos días anteriores, fue a buscarla para bailar y
hablar con ella. Toda clase de pieles y el príncipe estuvieron hablando y
bailando mucho tiempo y cuando se quiso dar cuenta toda clase de pieles era
tarde. Se fue corriendo, se cambió y se puso el abrigo de toda clase de pieles
como era de costumbre. Cuando llegó a la cocina cogió el tazón y se lo subió a
la habitación del príncipe. A la princesa no le dio tiempo de meter el tercer
adorno en el vaso de caldo, el anillo de boda de su madre. Cuando subió a la habitación del príncipe, éste le
dijo que entrase a su habitación que no iba a tardar mucho en beberse el caldo.
Mientras se lo tomaba, el príncipe le contó que se había encontrado unos adornos muy bonitos y caros. Este estaba preocupado porque quería devolvérselo a la dueña. Toda clase de pieles, se empezó a poner roja. El príncipe cuando le dio el tazón, ya vacío, lo dejo caer, rompiéndose así en mil pedazos. Toda clase de pieles se agachó para ayudarle, y cuando se incorporó su colgante con el anillo se destapó y el príncipe vio los dos enganches vacíos.
Toda clase de
pieles estaba cada vez más y más roja, y el príncipe, tomó la medalla, leyó la
palabra que ponía y empezó a encajar todo. Cuando miró a la toda clase de
pieles a los ojos, supo que era la chica con la que había estado bailando los
tres días. La princesa le contó su historia y cuando esta acabó él la pidió que
fuera su esposa.
Al día
siguiente, toda clase de pieles y el príncipe fueron al palacio de la princesa
para casarse. Y fueron muuuuuuy felices.
Esta adaptación está pensada para niños y niñas de 4 a 5 años.
El elemento
principal que he eliminado ha sido el incesto, ya que no es un tema adecuado para
los niños. Como es de esperar de un cuento folclórico (ya que estos están destinados
a los adultos) tiene unos temas que no son apropiados para los niños; pero es
función y deber del transmisor quitar, cambiar o modificar esas partes. En este
caso he cambiado el tema del incesto por el tema de la libertad en cuanto a la
toma de decisiones.
1 comentario:
Muy bien. Hay uno de los elementos del esqueleto del cuento original que no has respetado: los vestidos y el abrigo son regalos que la protagonista le pide a su padre para retrasar su boda y su huida (ya que no quiere casarse pero tampoco quiere irse y espera que, retrasando los acontecimientos, el rey entrará en razón). Al convertirlos en ropa de su armario, la psicología de la princesa pierde valor.
Publicar un comentario